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¿Cómo disfrutar del sol sin riesgos para la piel?

A todo mundo le gusta el sol… nos levanta el ánimo, nos revitaliza y le permite al organismo sintetizar la vitamina D, la cual es esencial para asimilar el calcio. También favorece la secreción de melatonina, la hormona del bienestar. ¡Esos son los aspectos positivos!

Sin embargo, lo que la verdad esconde es bastante más grave: la exposición a la radiación solar tiene múltiples consecuencias nefastas para la piel y la salud.

Una actitud responsable se asocia, necesariamente, con una protección solar eficaz, que debe adaptarse en función de la radiación solar y del tipo de piel.

Los niños, al tener piel sensible, necesita una producto de protección solar específico, lo mismo que las pieles irritadas o dañadas, porque las marcas o cicatrices podrían pigmentarse bajo el sol.

¿Cómo funciona la radiación solar?

El sol emite un amplio espectro de radiaciones luminosas con distinta longitud de onda, desde muy cortas a muy largas, y se clasifican en rayos cósmicos, rayos gamma, rayos X, rayos ultravioleta (UV), que están formados por los UVC, los UVB y los UVA, los rayos visibles, los infrarrojos y las ondas de radio.

La parte más peligrosa de la radiación solar es filtrada por la capa de ozono. Dos terceras partes de dicha radiación llegan a la Tierra, pero los rayos cósmicos, los rayos gama, los rayos X y los UVC incompatibles con la vida jamás llegan a la superficie.

La radiación que llega hasta nosotros (UVB, UVA, rayos visibles e infrarrojos) tienen una influencia sobre el organismo y su sistema inmune. Los rayos infrarrojos emiten calor, son los que provocan la sensación de calor sobre la piel, al contrario de los UVB y UVA, que son fríos e invisibles, pero que ejercen una importante acción biológica.

¿Por qué es importante proteger la piel del sol?

La radiación solar tiene efectos en la piel destructores, los cuales van de eritema solar (las quemaduras de sol) al envejecimiento cutáneo acelerado y los cánceres de piel. La exposición solar es la primera causa de cánceres cutáneos, la consecuencia más grave de la irradiación, aunque también hay que considerar los riesgos de las quemaduras, la insolación, la fotosensibilización, lesiones oculares y alergia solar...

  • La epidermis detiene los rayos UVB en un 85 %, sólo el 15 % llega a la dermis.

La cantidad depende de la época del año, de la altitud y la hora del día. Son los que hacen que nos bronceemos y "nos quememos", que es una señal de alarma natural de la piel, que indica un exceso de UVB. El efecto más temido de los UVB a largo plazo es el desarrollo de cánceres.

  • Los UVA penetran profundamente en la piel, debido a que el 50 % de los UVA llegan a la dermis.

Están presentes todo el año y atraviesan las nubes y los cristales. Son los responsables del envejecimiento cutáneo (fotoenvejecimiento) e inducen la formación de radicales libres que atacan las estructuras celulares y el ADN.

Los UVA y UVB son los responsables de los cánceres cutáneos

Los UVA y UVB son los responsables de los cánceres cutáneos, porque debilitan las defensas inmunitarias de la piel y provocan un estrés oxidativo importante, a la vez que generan lesiones en el ADN, que podrían desencadenar la aparición de células cancerosas.

¿Cuál es el impacto del sol, según los tipos de piel?    

No todas las pieles reaccionan de la misma forma bajo el sol, porque cada individuo tiene una fotosensibilidad propia, dependiendo de su fototipo. El fototipo es la calidad de la respuesta de una persona a los rayos del sol y es importante identificarlo para saber apropiadamente, cómo elegir el mejor protector solar.

Existen seis fototipos determinados en función del color de la piel, del color de cabello, de la presencia o no de pecas, de la susceptibilidad para sufrir quemaduras de sol o, por el contrario, de desarrollar un bronceado.

  1. Fototipo I: Piel muy clara (pelirrojos); siempre se quema bajo el sol, jamás se broncea, suele tener numerosas pecas.
  2. Fototipo II: Piel clara, siempre se quema bajo el sol, puede adquirir un tinte ligero, suele tener numerosas pecas.
  3. Fototipo III: Piel clara a tostada, se quema con frecuencia bajo el sol, suele desarrollar un bronceado de claro a medio, puede tener pecas.
  4. Fototipo IV: Piel morena, rara vez se quema bajo el sol, siempre adquiere un bronceado oscuro, no tiene pecas.
  5. Fototipo V: Piel muy morena, jamás se quema bajo el sol, siempre adquiere un bronceado muy oscuro, no tiene pecas.
  6. Fototipo VI: Piel negra, no se quema jamás, no tiene pecas.

Mientras más claro sea el fototipo (el III, pero sobre todo II y I), se debe aplicar un producto de protección más elevada.

¿Cómo funciona la acción de broncearse?

Se desarrolla esencialmente debido a los rayos UVB bajo el sol "natural". Es un mecanismo de adaptación, de defensa de la piel ante la agresión que representa el sol, pero no es de ninguna manera un escudo impenetrable. El hecho de tener la piel bronceada a menudo protege de las quemaduras, pero no por ello se deben tener exposiciones inmoderadas, ya que los efectos a largo plazo pueden ser muy perjudiciales (sobre todo, cáncer de piel).

La exposición solar activa los melanocitos, que son los que producen la melanina para defenderse de la agresión solar. La melanina viaja a través de la superficie de la piel. Paralelamente, la piel se engrosa (aumenta el grosor de la capa córnea), lo que aporta un efecto protector que se agrega al de la pigmentación.

Cabe mencionar que los rayos UVA generan una pigmentación inmediata, que dura tan sólo unas horas, de forma que más que "bronceado" puede hablarse de una "oxidación", visible justo después de la exposición solar. Los UVB son los únicos responsables del "verdadero" bronceado, que aparece entre dos y tres días después de la exposición y que dura un máximo de tres semanas.

Cómo actúan los protectores solares?

Los productos de fotoprotección solar tienen la misión de filtrar al mismo tiempo los rayos UVB y UVA, manteniendo un buen equilibrio entre ambos. El poder de filtración está definido por un índice de protección, el SPF (Sun Protection Factor). El SPF debe seleccionarse en función del fototipo y de la intensidad de la radiación solar (si se va al mar, a la montaña...).

  • SPF 6 = protección baja
  • SPF 15 = protección media
  • SPF 30 = alta protección
  • SPF 50+ = muy alta protección

Hay que seleccionar el protector solar según su textura, la que más le guste y facilite la aplicación regular, porque hay que reaplicar cada dos horas para garantizar la eficacia. Hay fórmulas resistentes al agua o que aceleran el bronceado para reducir el tiempo de exposición.

¿Cuál es la relación del sol con el envejecimiento?

De acuerdo con los especialistas, 80 % del envejecimiento del rostro se debe a la exposición solar. El así llamado fotoenvejecimiento se manifiesta por arrugas profundas, pecas y telangiectasias (dilatación visible de los vasitos sanguíneos debajo de la piel).

Este tipo de envejecimiento acelerado tiene lugar, primero, en las zonas expuestas al sol con mayor frecuencia, como el rostro, el dorso de las manos,los antebrazos, el escote... La radiación UVB y UVA alteran gravemente las células de la piel, destruye el colágeno y la elastina, y puede ser la fuente del desarrollo de tumores cancerosos.

¿Quién debe usar protección solar?

Toda persona a partir de los seis meses de edad debe utilizar un protector solar todos los días. Incluso las personas que trabajan en zonas cubiertas y están expuestos a la radiación ultravioleta por períodos breves a lo largo del día. Además, la mayoría de las ventanas no bloquean los rayos UVA. Los niños menores de seis meses no deben exponerse al sol. Mantener los niños en la sombra es la mejor manera de protegerles del daño solar.

Existen varios tipos de fotoprotección:  

  • Fotoprotección física: todos aquellos elementos que actúan como barreras entre el sol y la persona. Es el caso de la ropa, los sombreros y las gafas que impiden que las radiaciones lleguen al individuo. La capa de ozono también funciona como un fotoprotector físico ya que impide el paso de parte de las radiaciones ultravioleta B (UVB) responsables de las quemaduras solares y los cánceres cutáneos.
  • Fotoprotección biológica: son las defensas que genera la propia persona frente al sol, como por ejemplo el bronceado, que se produce al activarse la producción de melanina (pigmento natural que da color a la piel) por la acción del sol y que en cierta medida protege la piel frente a las quemaduras solares y el cáncer. 
  • Fotoprotección química: consiste en la utilización de productos denominados fotoprotectores que aplicados sobre la piel la protegen de los efectos perjudiciales de las radiaciones ultravioleta.

Para que los fotoprotectores solares sean efectivos, deben seguirse las siguientes pautas:

  • Utiliza protectores solares adecuados a sus características físicas (fototipo) y que contengan filtros frente a los rayos UVA y UVB.
  • Usa la cantidad suficiente cubriendo toda la superficie corporal. No olvides zonas como las orejas o el cuero cabelludo en el caso de los niños pequeños.
  • Aplica los productos siempre con la piel seca. Si la piel esta mojada, las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.
  • Realiza la primera aplicación al menos 30 minutos antes de exponerse al sol.
  • Durante la exposición solar reponga el fotoprotector después de cada baño prolongado (más de 20 minutos) o cada dos horas.
  • Emplea fotoprotectores resistentes al agua y repóngalos después de cada baño superior a los 20 minutos. 

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